Los viñedos de Borgoña en riesgo

Una desafortunada combinación de factores podría, en un futuro cercano, volver aún mas escasos los excelentes vinos de la región de Borgoña.

Si bien estos vinos cuentan con una gran demanda y se cotizan en la gama alta del mercado, su volumen de producción podría disminuir drásticamente muy pronto.

En los últimos años ha aumentado la incidencia de enfermedades fungales y virales en los viñedos de la región, al punto que en 2014 provocaron la pérdida de alrededor de 100,000 hectares de cultivo.

Esto se ha visto agudizado por la edad de las vides. El promedio de vida de una vid sana va de los 40 a los 50 años, y en la mayoría de los viñedos de la región más de un 65% de las plantas rondan los 30 años. Debido a su edad, estas plantas producen una menor cantidad de frutos y son más susceptibles a las enfermedades y los cambios de clima. En general el porcentaje de uvas aprovechables para la producción de vino se ha reducido hasta un 1% del total de la cosecha.

La reducción del volumen de las añadas 2011, 2012 y 2013 ya afectó de manera importante el flujo de capital de muchos productores de la región.

La solución ideal sería el replantar toda el área afectada de un viñedo con plantas nuevas, a diferencia de solo reponer las plantas muertas como lo hacen actualmente la mayoría de los productores de la zona. Esta, sin embargo, no es una decisión fácil –especialmente para los productores más pequeños– ya que implica reducir voluntariamente la producción durante por lo menos cuatro años, que es la edad mínima en la que que las vides alcancen la madurez necesaria para que sus frutos puedan ser utilizados en la producción de vino, lo que afectaría aún mas sus ya de por si reducidos ingresos.

La gravedad de la situación a futuro ha obligado al Consejo de Vinos de Borgoña (BIVB por sus siglas en francés) a trabajar de cerca con los productores para buscar la mejor manera de brindarles apoyo técnico y monetario y así evitar una crisis mayor.