Una grave alerta para la industria del vino

La incautación por parte de la policía italiana de más de 9,000 botellas falsas de Champagne debe convertirse en una grave alerta para la industria del vino acerca de los riesgos a los que cada ves deberá enfrentarse con mayor frecuencia.

Si bien este problema siempre ha existido, lo cierto es que los avances tecnológicos han hecho que las diferencias entre los productos genuinos y las falsificaciones sean cada vez mas difíciles de distinguir, llegando en algunos casos a ser prácticamente idénticos, al menos en apariencia.

Esto no solo pone en riesgo a la industria del vino, ya que este tipo de falsificaciones incluyen todo tipo de alimentos y bebidas, desde aceite de oliva hasta quesos y licores. Tan solo los productores de Whiskey escocés calculan que sufren alrededor de 500 millones de libras al año a causa de las falsificaciones.

Además del daño que causan a los productores establecidos, estas falsificaciones también representan un grave problema de salud publica, ya que quienes fabrican productos falsos utilizan ingredientes de baja calidad o incluso tóxicos. Al analizar los vinos y licores falsos decomisados por las fuerzas de seguridad en varios países, los expertos han encontrado metanol, anti-congelante y hasta removedor de pintura en ellos.

De acuerdo a las autoridades rusas, a finales del 2015 un cargamento de Jack Daniels falsificado cobró la vida de quince personas en la ciudad siberiana de Krasnoyarsk.

Muchos productores están comenzando a aplicar soluciones de alta tecnología para tratar de combatir este problema. Un ejemplo de ello en México es la marca de Mezcal Viejo Indecente, que a partir de 2016 comenzará a utilizar botellas inteligentes que incorporan la tecnología anti-piratería de la empresa Belga Selinko.

Mediante un sofisticado sistema de chips de radio frecuencia, los distribuidores y consumidores podrán –usando una aplicación descargable a cualquier teléfono inteligente– saber si la botella que están adquiriendo es genuina o si esta ha sido abierta y vuelto a sellar.

Este tipo medidas, acompañadas por un esfuerzo cada vez mayor por parte de los productores para educar a sus clientes sobre los peligros de consumir productos falsificados y las ventajas y garantías que ofrece una  marca establecida, pueden ser lo único que mantenga bajo control el cada vez mas lucrativo negocio de la falsificación.